Después de la polémica surgida en pasadas semanas por la situación de los bolivianos varados en la frontera con Chile, la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó el miércoles a los países de América Latina y de otros lugares del mundo a abrir las fronteras a sus propios ciudadanos que se encuentran varados en el extranjero, pues “muchos carecen de acceso a la atención sanitaria y otros servicios básicos”.

“En virtud del derecho internacional, toda persona tiene derecho a regresar a su país de origen, incluso durante una pandemia”, afirmó la Alta Comisionada, y pidió a los gobiernos de la región que hagan todo lo posible por garantizar el regreso seguro, digno y voluntario de sus ciudadanos, así como su reincorporación sostenible a la sociedad.

“Cuando los migrantes desean regresar voluntariamente a sus hogares, los gobiernos tienen la obligación de recibirlos y de velar por que tengan acceso a la atención sanitaria y a otros derechos. Si los gobiernos no lo hacen, colocan a los migrantes en situaciones de extrema vulnerabilidad, en particular durante la actual pandemia del Covi-19″, agregó.

En pasadas semanas un grupo de aproximadamente 400 bolivianos estuvo en la frontera con Chile exigiendo poder volver al país, pasando, incluso, las noches a la intemperie y con temperaturas de hasta bajo cero grados. El Gobierno, en primera instancia, se negó a repatriar a los compatriotas e incluso los acusó de ser militantes del Movimiento al Socialismo (MAS) y de haber sido pagados para tratar de desestabilizar y romper la cuarentena decretada en Bolivia desde el 22 de marzo pasado.

No obstante, tras las críticas y un trabajo de Cancillería, finalmente se procedió a la atención de los connacionales. Así, tras un acuerdo entre Bolivia y Chile, el país transandino habilitó un albergue en la región de Iquique, donde un total de 770 bolivianos cumplirán una cuarentena para luego ser repatriados – 400 ya serán llevados a Pisiga el domingo y el resto entrará al país en dos semanas-.

Al respecto, Bachelet elogió la cooperación entre ambos países, aunque señaló que el impasse por la repatriación de los connacionales bolivianos “no tenía por qué haber ocurrido”

“Esta situación demuestra la importancia de que los países puedan prever estos problemas o los solucionen rápidamente, a fin de evitar sufrimientos innecesarios”, dijo.

En ese sentido y ante la perspectiva de que en días venideros otros cientos de migrantes bolivianos traten de cruzar las fronteras de distintos países para volver a sus hogares, Bachelet recalcó que es fundamental que las autoridades estatales y locales les garanticen un regreso seguro a sus lugares de origen y los ayuden a reintegrarse en sus comunidades.

Finalmente, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó su preocupación ya que muchos migrantes que lograron retornar a sus respectivos países han sido blanco de discriminación y estigmatización “ tanto entre Estados como dentro de ellos, en muchas regiones del mundo”.

“Las personas que han contraído la enfermedad necesitan que les presten atención médica, no que las conviertan en víctimas del odio y el rechazo. Todos los países, tanto los de origen como los de destino, tienen la obligación de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de los migrantes. Los migrantes que regresan a su país de origen deben ser incluidos en las estrategias de respuesta nacional, de protección social y de recuperación, sin discriminación alguna, y deben estar protegidos de la estigmatización y la marginación, lo mismo en la esfera pública que en la privada”, finalizó.

 

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