El Gobierno anunció el martes que “se están tomando recaudos” para que los 300 bolivianos parados en Chile, próxima a Pisiga, desde la semana anterior, “puedan entrar” al país, después que el general Guillermo Paiva, jefe de la defensa chilena en Tarapacá, criticó el lunes la “tozudez e indolencia” del gobierno de Jeanine Áñez, que decidió rechazar el ingreso del numeroso grupo de compatriotas inmovilizados en la ruta Huara – Colchane.

“Se están tomando recaudos para (los 300 bolivianos) puedan entrar en el momento que tengan las condiciones”, aseguró el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, en escueta referencia al tema de los bolivianos parados en territorio chileno desde la semana anterior.

La canciller Karen Longaric ratificó el lunes que el Gobierno determinó cerrar las fronteras del país para preservar la salud de la población con el objetivo de evitar la propagación del coronavirus y lamentó que ciudadanos bolivianos se hayan quedado en el límite con Chile, pero la medida será respetada hasta el 15 de abril en obediencia a la cuarentena decretada.

Más temprano y desde Pisiga, el ministro de Defensa, Luis Fernando López, confirmó  el lunes que se blindarán las fronteras del país para resguardar la salud de los bolivianos y garantizó el envío de asistencia humanitaria  para los connacionales que se quedaron en la región de Huara, frontera con Chile, pero ratificó que “nadie entra ni sale del país”.

Al final de la jornada del lunes, el general Guillermo Paiva, jefe de la defensa chilena en Tarapacá, criticó la “tozudez e indolencia” del gobierno de Jeanine Áñez, que decidió evitar el ingreso de los bolivianos que se encuentran en Huara. “Criticar la tozudez y la indolencia de las autoridades bolivianas, porque son ellos los que no les permiten a sus conciudadanos volver a su país”, dijo el militar.

Paiva aseguró que los bolivianos que permanecen en la frontera “son gente sana, que no tiene ningún problema” y demandó que “autoricen el ingreso a su país; lo único que quieren es reencontrarse con su familia y retornar a su patria”.

Un último reporte de la policía chilena, dio cuenta el martes que el número de bolivianos en la frontera con Chile subió a 300, de acuerdo con una recopilación de datos realizada por autoridades del PDI Chile, en la ruta entre Huara y Colchane.

Los datos indican que el catastro realizado en la víspera por la Policía Internacional y Migración detallan que muchos de los compatriotas permanecen en carpas improvisadas a la espera de poder retornar al país.

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