Desde el día en que le avisaron que su hija había sido golpeada y que perdió la vida en un río de Villa Tunari, el 20 de octubre de 2018, el comerciante Germán Vargas no solo ha tenido que enfrentar el dolor más grande de su vida, sino que también tuvo que repasar las leyes y procedimientos que aprendió como egresado de la carrera de Derecho, para detectar varias irregularidades durante el proceso de investigación del crimen y denunciarlas.

Una de ellas es la desaparición de una prenda íntima de la víctima tras la autopsia que le practicaron en el departamento de Cochabamba. El padre de Zulmah acusó a un investigador policial de deshacerse de esa prueba que podría haber develado algún ataque sufrido por su hija.

Zulmah Vargas Cortez, de 29 años, era la menor de los tres hijos que Germán y su esposa tuvieron en Tarija. Desde que era una niña, ella siempre fue determinada, correcta, ordenada, alegre, emprendedora y amante de la danza folclórica. “Mi Zulmah bailaba las danzas bolivianas con tanto donaire y gracia, que siempre la invitaban a festivales e incluso fue Reina de la Integración Nacional en el Carnaval tarijeño, y fue muy querida en mi tierra”, recuerda con orgullo Germán.

Cuando se graduó como abogada de la universidad Juan Misael Saracho, se presentó y ganó una convocatoria para trabajar en el Tribunal de Justicia de Tarija, pero al mismo tiempo le ofrecieron la oportunidad de ir a trabajar a La Paz en la Cámara de Diputados y no lo dudó ni un instante. «Yo no quería que se mude, no estaba de acuerdo, pero ella estaba determinada porque dijo que allí podría hacer diplomados y maestrías”. Y se fue. Hizo dos diplomados, uno en Derecho Constitucional y otro en Educación Superior. La excelencia de su trabajo hizo hizo que con el tiempo fuese invitada a trabajar en la Unidad de Gestión de la Presidencia. Vivía en un departamento pequeño en una casa de alquileres de La Paz, donde guardaba una laptop que desapareció el mismo día que ella era buscada en el río.

El propio presidente de Bolivia, Evo Morales, le había comentado a la jefa de Zulmah que la labor de la tarijeña era muy eficiente “porque no dejaba las cosas a medias y ya había que pensar en ascenderla para que asuma más responsabilidades”, según la misma abogada le contó en vida a sus padres

Sin embargo, el 20 de octubre de 2018, los sueños y los proyectos de Zulmah se murieron con ella en el río San Mateo de Villa Tunari. Ella, su jefa y otra funcionaria de la avanzada presidencial se fueron noche antes a una discoteca de Villa Tunari. El capitán de Ejército Víctor Alberto C.C., un teniente y un chofer las alcanzaron allí, y bailaron hasta las 3:30 de la madrugada. Luego compartieron bebidas y oyeron música dentro de un vehículo estacionado frente al hotel en que se hospedaban, hasta que amaneció

Hacía calor y, ante una propuesta del capitán de ir al río para refrescarse, solo Zulmah aceptó. Los demás prefirieron irse a descansar. Horas después, la tarijeña fue hallada muerta, flotando en la superficie del río, a 15 kilómetros de donde un turista argentino vio salir solo al militar, “tranquilo y sin pedir ayuda” para su compañera. Después, el capitán sostuvo, en cuatro versiones diferentes, que Zulmah se había ahogado

Sin embargo, la autopsia reveló que la mujer falleció por un traumatismo craneal grave. El médico forense halló hematomas debajo del cuero cabelludo y hematomas sangrantes en la masa encefálica, una fractura en la base del cráneo y coágulos en la cavidad craneana. La tráquea y bronquios estaban normales. “Esto significa que mi hija fue golpeada antes de caer sumergida en el río. Debió estar inconsciente o ya muerta antes de que la corriente, con poca profundidad, se la llevara flotando. Ella no se hundió. Sino, su tráquea hubiera estado llena de basura. Tengo experiencia en rescates de personas en ríos”, dijo Vargas

Al enterarse de que Zulmah estaba desaparecida, Germán y su esposa habían viajado desde Tarija a Villa Tunari. El 21 de octubre, cuando el cadáver fue encontrado, los padres aguardaron la conclusión de la autopsia y les pidieron otra ropa para vestirla.

“La ambulancia que nos iba a llevar ya estaba por partir y mi esposa preguntó por la ropa con la que hallaron a Zulmah. El policía asignado a la investigación, quien estuvo en la autopsia y que sabía que mi hija murió por golpes, sacó una bolsa roja de un basurero y se la entregó, en lugar de preservarla en cadena de custodia para la investigación”, detalló.

Tras el entierro de la funcionaria, en Tarija, la madre se acordó de la bolsa y la abrió. Allí estaban una blusa rosada de manga larga, un short de jean y un corpiño negro, pero el calzón rosado con el que fue hallada la víctima (según fotos de la escena del levantamiento legal) no estaba allí. Germán pensó que había sido secuestrado para ser analizado, pero no fue así. Simplemente, “desapareció”

“El short de jean tenía una mancha en el interior que parecía de líquido seminal. Lo entregamos unas semanas después, pero hoy tampoco figura en el Instituto de Investigaciones Forenses. Y eso no es todo. Este investigador, el cabo José Luis F.Ch., tampoco había recolectado la ropa del militar, lo que significa que incumplió con sus deberes e impidió así que esas pruebas sean sometidas a exámenes periciales”, describió

Germán Vargas denunció esta irregularidad a la Dirección Departamental de Investigaciones Policiales Internas (Didipi). “El día de la reconstrucción del hecho, el policía y el militar parecían amigos íntimos, hablaban con mucha familiaridad”, denunció.

Fiscal policial pide enjuiciar a investigador denunciado

El 3 de mayo de 2019, la Fiscalía Policial acusó al investigador José Luis F.Ch. de cometer una falta grave prevista en el artículo 13 numeral 7 de la Ley 101 de Régimen Disciplinario de la Policía, que se refiere a “extraviar, extraer folios, o inutilizar dolosamente expedientes disciplinarios, cuadernos de investigación, pruebas, informes periciales, archivos de personal, valores policiales y documentos que se encuentren bajo su responsabilidad en el marco de la función policial”.

Existen suficientes pruebas de que el investigador no custodió ni presentó a la Fiscalía las pruebas y evidencias colectadas durante la autopsia y la aprehensión del militar. Ya se solicitó juicio interno para él y que sea sancionado con el retiro temporal de uno a dos años de la institución, con pérdida de antiguedad y sin goce de haberes. También podría ser procesado penalmente por incumplimiento de deberes.

Entraron a su habitación y desapareció una laptop

Zulmah Vargas desapareció en el río a las 8:00 de la mañana del 20 de octubre. Ese mismo día, tres horas después, a las 11:00, un funcionario de la guardia presidencial llamado Christian, y dos funcionarias, una llamada Pamela y otra cuyo nombre no recuerda Germán Vargas, buscaron a la dueña de casa donde vivía Zulmah y pidieron ingresar a su departamento con la excusa de sacar a una perrita que estaba en el baño.

“Sacaron a la mascota, pero además entraron a las otras habitaciones, según la dueña. La laptop rosada que le regalamos a mi hija desapareció. No sabemos qué había allí. Hallamos unos celulares sin memorias y una cámara en la que ella guardadaba fotos, pero estaba vacía.Todas fueron borradas. Tampoco están algunas joyitas. Queremos que se investigue a qué entraron estas personas”, pidió Vargas.

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