La predisposición del Gobierno boliviano de vender gas a Puno es positiva para algunos sectores, pero no es novedoso porque las principales ciudades altiplánicas, desde hace varios años, consumen gas del país vecino.

El Gas Licuado de Petróleo (GLP), procedente del país del Altiplano, tiene el mismo precio que el nacional porque llega como contrabando.

En el distrito fronterizo de Desaguadero, el costo de un balón de gas de diez kilos es de 22.00 soles. En la ciudad de La Paz, bordea los 15.00 soles. Sin embargo, en la ciudad de Puno, el costo es casi similar al nacional. Su precio oscila entre S/ 36 y S/ 38

Varios comerciantes explicaron que el transporte y el pago de coimas elevan el precio. El gas llega a la ciudad de Puno en condición de contrabando. En Juliaca, el precio puede llegar a 39.00 soles. Los costos se elevan significativamente por el riesgo que implica transportarlo desde la frontera.

El gobernador de Puno, Walter Aduviri Calisaya, aseguró que si acudió a Bolivia para pedir gas, no solo es para que llegue en ráfagas, sino para que llegue el gas natural a los domicilios.

“Lo que necesitamos es que la ciudadanía goce de este recurso en sus casas, así como en este momento se hace en Bolivia, pero también necesitamos gas para las unidades vehiculares. Sabemos que el gas en ráfagas se vende hace tiempo. Ahora no es muy beneficioso porque tiene el mismo costo que el nacional, por lo que significa traerlo. Nosotros queremos que haya un beneficio más directo a la población”, explicó Aduviri.

En el tiempo

El sociólogo Carlos Flores precisó que, a diferencia de otras partes del sur del país, el campesino del Altiplano fue el primero que conoció el gas. Recordó que los primeros balones de gas boliviano llegaron al Altiplano puneño durante la hiperinflación del primer gobierno aprista (1985 -1990). 

“Hay varias investigaciones que incluso advierten que, ante el desabastecimiento de combustible y otros productos en el gobierno del Apra, llegaron los productos de primera necesidad de Bolivia, junto al gas, como alternativa al kerosene, que era muy usado en las comunidades. El detalle es que este recurso siempre fue comprado como producto de contrabando”, precisó.

Según la Policía Fiscal de Puno, mensualmente ingresan un promedio de 25 000 balones de gas boliviano por diversas rutas. El 70% se vende en Juliaca, mientras que el 30% en Puno, Ácora, Ilave y Desaguadero. La principal modalidad de ingreso de gas es la llamada “hormiga”. Consiste en cruzar  la frontera “balón por balón”, en horas de la noche o a primeras horas del día. Este trabajo lo realizan estibadores. Estos usan triciclos. En Desaguadero, el cruce se realiza por el río del mismo nombre. 

Aduviri dice que proyecto Paltuture no va

El gobernador de Puno, Walter Aduviri, aseguró que el proyecto Paltuture no va. Alegó que, mientras las regiones vecinas aprovecharon el recurso del Altiplano, durante años, los campesinos vivieron y desarrollaron su agricultura en función a la lluvia. El proyecto actualmente está paralizado por una medida cautelar que interpuso la gestión del exalcalde de Puno, Iván Flores Quispe.

La presa prevé almacenar 80 millones de metros cúbicos de agua para abastecer con ella al valle arequipeño de Tambo, en la  provincia de Islay. El área del proyecto abarca territorio puneño y moqueguano. Los gremios de Puno demandaron una compensación por el uso del recurso, porque la cabecera de cuenca se encuentra en territorio puneño. 

Walter Aduviri aseguró que el recurso primero tiene que ser aprovechado por los puneños. Afirmó que está en contra del Consejo de Cuenca porque la participación de Puno solo es de 9 %. “No hay nada que negociar. Ese proyecto, para Puno, no va”, dijo. 

Cuestionó a sus antecesores por no impulsar proyectos de envergadura para represar el agua para el consumo humano y agricultura. 

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