En plena era, resulta casi extraordinario que un niño dedique tiempo a la lectura, y no de cualquier forma, sino de la tradicional: sentado en una biblioteca. Hao Yu, un niño de 12 años, entró una tarde de agosto de 2017 a la librería +Bernat, ubicada en Barcelona, España, y se ubicó en una de las butacas para disfrutar de un libro.

Un año y tres meses después, Yu sigue asistiendo a la biblioteca entre 1:30 p.m. y 2:30 p.m., durante el receso en la escuela, y luego entre 6:00 y 8:00 p.m.

“Yo no lo entiendo, no sé de dónde le sale. En casa no hemos leído mucho”, reconoció Lili, su madre al agregar que Yu “es muy movido, en el colegio da problemas. Pero cuando lee, está tranquilo. De verdad, no lo entiendo”.

La butaca de Hao Yu tiene una lámpara de pie y una mesita en la que deja los libros que tiene a medias. Si vuelve de la escuela y la butaca está ocupada, espera hasta que consigue echar al invasor, según reseñó el diario español El País en su versión web.

Cuando Yu comenzó a ir a la biblioteca, lo hacía desde muy temprano, antes de ir a la escuela, pero al encargado de +Bernat, le pareció exagerado. “Menudos sustos le daban a la chica de la limpieza. Se encontraba al niño, sentado, sin decirle ni pío”.

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